La confección del manto, que requiere un minucioso trabajo por parte de los jardineros municipales, comienza con la preparación, sobre una malla metálica unida al trono, de una base tupida de tallos de ciprés que sirve de fondo sobre el que se colocan los adornos florales. Se estima que son necesarios unos tres m3 de tallos para esta labor, recogidos de los jardines públicos de la ciudad seleccionando los mejores ejemplares (esta vez proceden de ejemplares del Jardín Botánico-Histórico La Concepción).

El siguiente paso es colocar la plantilla del adorno floral, con el diseño específico del año en cuestión y propuesto por la cofradía. Esta base se une con alambres y tiene una parte de corcho blando donde posteriormente se pincha la flor cortada. Posteriormente se realiza el citado pichado de la flor con palillos de madera que por último son incrustados en la base de corcho blando formando el adorno.
En esta ocasión, el diseño propuesto por la Hermandad de las Penas está dedicado a la Hermandad Sacramental de Viñeros por la conmemoración del 50.º aniversario de la imagen del Nazareno. Por ello, el motivo principal es una custodia, de cuya base nace un racimo de uvas, que también forma parte de la heráldica de Viñeros. El diseño consta de margaritas euryops blancas, marfil, amarillas y naranjas, además de anastasia blanca sobre el tradicional fondo de ciprés verde.
Las flores y plantas empleadas para que la Virgen de las Penas luzca su manto han sido, entre otras, tres metros cúbicos de ciprés, 1.875 unidades de clavel blanco, 203 tallos de vendela ecuatoriana, 350 rosas blancas, 240 orquídeas y 525 paquetes de margarita euryops holandesa de color crema.
Por otra parte, la canastilla de flores para la ofrenda a la Virgen está compuesta por Lilium oriental blanco, rosas blancas, alhelíes blancos, helechos de cuero y palmas de Phoenix roebelenii.







